Windows viene con funciones de copia de seguridad, así que es justo preguntarse por qué habría que pagar por nada. La respuesta honesta: las herramientas integradas cubren la mitad fácil de una estrategia de copias y se saltan calladamente la mitad que te salva en un desastre de verdad.
En realidad hay tres herramientas integradas distintas, y conviene separarlas: Historial de archivos (copias con versiones de tus bibliotecas a una unidad externa o de red), Copias de seguridad y restauración (Windows 7) (una vieja herramienta de imagen del sistema que sigue por ahí) y la más nueva aplicación Copia de seguridad de Windows (que básicamente sincroniza ajustes y carpetas con OneDrive). Ninguna de ellas es una copia completa, cifrada, fuera de casa y a cualquier destino.